La libreta del diabético

La diabetes exige control. Y el control en diabetes significa saber cómo está nuestra glucemia (niveles de azúcar en sangre) en ciertos momentos. Estas cifras surgen de recoger de manera detallada todas las glucemias en momentos clave del día a día. Ya sea en la tipo 2 y sobre todo en la tipo 1, las glucemias son quizá el elemento fundamental que el médico utiliza para chequear el tratamiento y poder reajustar, si hace falta, la terapia.

Y la recogida de estos datos de las glucemias queda en manos única y exclusivamente de la persona con diabetes. Eres tú quien debe preocuparse por proporcionarle a tu médico de atención primaria o endocrinólogo un detallado informe con estos valiosos datos.

Diarios de registro

Hace 30 años, las personas con diabetes no disponíamos de tecnologías de control y tratamiento digital de los datos. Los medidores de glucosa capilar no tenían ni tan siquiera memoria y había que transcribir uno a uno todos los resultados e ir anotándolos manualmente en una libreta tabulada llena de anotaciones y circunstancias importantes que debían ser recogidas. Era la famosa libreta del diabético.

Con el paso de los años, la tecnología de los medidores permitió volcar su información en nuestros ordenadores. Con ello, los datos podían ser procesados estadísticamente y las conclusiones eran más fáciles de extraer por parte del médico y el paciente. Sin embargo, el uso de la libreta del diabético ha seguido en uso a través de los años por parte de muchas personas que o bien no disponen de equipamiento informático, o sus habilidades con la tecnología digital no les impide adaptarse a las aplicaciones móviles, por ejemplo.

De todas maneras, este pequeño librito que las personas con algunos años de evolución conocen bien, es uno de los elementos más importantes en la gestión de la diabetes.

La mentira piadosa 🙂

Todas las personas que han vivido aquellos años en los que los medidores no tenían conectividad alguna, seguramente no pueden evitar sonreír cuando recuerdan con nostalgia aquella lejana etapa en la que la noche antes de la visita al endocrinólogo, la transcripción y la revisión de los datos de la libreta implicaba una de las situaciones más absurdas y a la vez más entrañables de aquellos lejanos años: las glucemias falsas.

Modificar una glucemia y asignarle un valor mejor del que realmente era se convirtió en aquella lejana etapa en una práctica si no habitual, sí más frecuente de lo que debiera.

Hay que reconocerlo, muchas personas de manera inocente y pueril, en algún momento falseamos algunas glucemias para que nuestro endocrino viera unos datos mejores de los que realmente eran. Una práctica nada recomendable porque además de engañarnos a nosotros mismos, dificulta el trabajo de nuestro médico a la hora de extraer conclusiones y ajustar el tratamiento.

9 comentarios en “La libreta del diabético”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *