Tengo diabetes tipo 2

Entre las personas con diabetes tipo 2, es muy frecuente la preocupación y el disgusto por tener que pasar de los antidiabéticos orales a la insulina.

Muchas veces este cambio se ve como un auténtico fracaso tanto de ellos como de su médico. Pero la insulina es una más de las distintas alternativas terapéuticas de las que se dispone para tratar la diabetes tipo 2.

Estas personas suelen preguntar a su médico: ¿Se agota el efecto de los antidiabéticos orales?

La respuesta es no.

Lo que sucede es que la secreción de insulina y la sensibilidad a esta por parte delpaciente va deteriorándose con los años. Por ello es necesario ir modificando el tratamiento con distintos medicamentos orales. Y cuando la medicación oral es incapaz de controlar el nivel de azúcar en la sangre es cuando se introduce la insulina como terapia. Además, este cambio no le sucede a todas las personas con diabetes tipo 2.

Por tanto, la terapia con insulina no supone ningún fracaso del tratamiento, sino una alternativa más; la más eficaz en determinados casos.

Como cocinas afecta a tu diabetes

Nosotros podemos contribuir a que algunos alimentos con alto contenido en carbohidratos provoquen una subida más suave de la glucosa en sangre y no lo hagan de un modo brusco e inmediato.

En el caso de la pasta, esto se consigue cocinándola “al dente”, ya que así tiene menor índice glucémico que si está demasiado cocida.

Se digiere más despacio y por tanto, los niveles de glucosa tardan más en subir, por lo que este tipo de cocción resulta beneficioso para las personas con diabetes.

El índice glucémico de un alimento puede verse afectado por la forma de cocción.

Procura siempre cocinar pastas y arroz al dente, patatas hervidas sin que se conviertan en puré y mantener los vegetales crujientes sin pasarse, ya que cuanto más entero o crudo, más lenta será la liberación de glucosa posterior.

Por ejemplo: mejor lentejas hervidas enteras que en puré; mejor fruta picada que en zumo…

Finalmente, incorporar vegetales a ciertas comidas o añadir proteína a un plato con carbohidratos hará que la respuesta glucémica posterior también sea menor que ese mismo plato compuesto sólo por los hidratos. Por ejemplo, mezclar cereales con leche, pasta con carne…

Y disfruta !

La libreta del diabético

La diabetes exige control. Y el control en diabetes significa saber cómo está nuestra glucemia (niveles de azúcar en sangre) en ciertos momentos. Estas cifras surgen de recoger de manera detallada todas las glucemias en momentos clave del día a día. Ya sea en la tipo 2 y sobre todo en la tipo 1, las glucemias son quizá el elemento fundamental que el médico utiliza para chequear el tratamiento y poder reajustar, si hace falta, la terapia.

Y la recogida de estos datos de las glucemias queda en manos única y exclusivamente de la persona con diabetes. Eres tú quien debe preocuparse por proporcionarle a tu médico de atención primaria o endocrinólogo un detallado informe con estos valiosos datos.

Diarios de registro

Hace 30 años, las personas con diabetes no disponíamos de tecnologías de control y tratamiento digital de los datos. Los medidores de glucosa capilar no tenían ni tan siquiera memoria y había que transcribir uno a uno todos los resultados e ir anotándolos manualmente en una libreta tabulada llena de anotaciones y circunstancias importantes que debían ser recogidas. Era la famosa libreta del diabético.

Con el paso de los años, la tecnología de los medidores permitió volcar su información en nuestros ordenadores. Con ello, los datos podían ser procesados estadísticamente y las conclusiones eran más fáciles de extraer por parte del médico y el paciente. Sin embargo, el uso de la libreta del diabético ha seguido en uso a través de los años por parte de muchas personas que o bien no disponen de equipamiento informático, o sus habilidades con la tecnología digital no les impide adaptarse a las aplicaciones móviles, por ejemplo.

De todas maneras, este pequeño librito que las personas con algunos años de evolución conocen bien, es uno de los elementos más importantes en la gestión de la diabetes.

La mentira piadosa 🙂

Todas las personas que han vivido aquellos años en los que los medidores no tenían conectividad alguna, seguramente no pueden evitar sonreír cuando recuerdan con nostalgia aquella lejana etapa en la que la noche antes de la visita al endocrinólogo, la transcripción y la revisión de los datos de la libreta implicaba una de las situaciones más absurdas y a la vez más entrañables de aquellos lejanos años: las glucemias falsas.

Modificar una glucemia y asignarle un valor mejor del que realmente era se convirtió en aquella lejana etapa en una práctica si no habitual, sí más frecuente de lo que debiera.

Hay que reconocerlo, muchas personas de manera inocente y pueril, en algún momento falseamos algunas glucemias para que nuestro endocrino viera unos datos mejores de los que realmente eran. Una práctica nada recomendable porque además de engañarnos a nosotros mismos, dificulta el trabajo de nuestro médico a la hora de extraer conclusiones y ajustar el tratamiento.

¿Por qué debo aprender a modificar mis dosis de insulina?

Las personas con diabetes tipo 1 deben conocer con detalles todos los aspectos relativos a su tratamiento con insulina y ser capaces de realizar las modificaciones necesarias a cada momento.

Esta es la situación ideal, pero por desgracia muchas personas no tienen la oportunidad de hacerlo, en la mayoría de ocasiones por desconocimiento, y se limitan a acudir a los profesionales de la salud.

En la diabetes tipo 2 no tenemos posibilidades de ajustar los tratamientos y tenemos que poner en práctica otras variables relacionadas con el estilo de vida, como la alimentación y la actividad física y deporte.

En general, las personas con diabetes hacen un uso intensivo del sistema sanitario, especialmente de las consultas con diversos especialistas o con su médico de atención primaria que controla y vigila su situación. Cada cierto tiempo, acuden a las consultas para mostrarles las glucemias recogidas, chequear su última analítica o analizar posibles cambios en su terapia. Pero no tener el control de la relación de la insulina con el resto de variables, no nos ayuda en el día a día del manejo de la diabetes.

Esto es un rollo, mejor que lo haga el médico

La diabetes tipo 1 implica un conocimiento profundo de las opciones de tratamiento y de los adecuados cálculos con la insulina. Conceptos como las raciones de hidratos de carbono, ratio insulina-HC, factor de sensibilidad… forman parte (o deberían hacerlo) del día a día de una persona entrenada y preparada para tomar el control de su propia situación.

Muchas son las personas que por diversas razones no quieren o no pueden acceder a estos conocimientos tan importantes en la gestión de la diabetes tipo 1.

“Prefiero que esto lo haga el médico”……. “Nunca he entendido lo de las raciones de HC”…… “Nadie me lo ha explicado en mi centro de salud”…… son muchos los motivos que tienen para explicar por qué no disponen de estos conocimientos tan vitales.

Sea cual sea la razón, siempre hay un momento para empezar ¡ Siempre hay alguna alternativa ya sea en el centro de salud, en las asociaciones de pacientes de diabetes o incluso a través de sitios web de reconocida fiabilidad de algunos hospitales u organizaciones. Y ese es el objetivo de MEJO, ofrecerte las mejores herramientas para tomar el control de tu día a día.

Tú tienes el control

Dejar que solo tu médico sea quien –cada varios meses- ajuste tu tratamiento, implica dejar que la diabetes esté peor controlada durante esos períodos hasta la próxima visita. Debes ser tú mismo quien aprenda y pueda tomar el control de tu diabetes y ser capaz de realizar todos los ajustes que sean necesarios para que cada día te acerques más a las cifras objetivo.

¡ No dejes que tu diabetes te controle ¡

El páncreas artificial cada vez más cerca

Uno de los anhelos de la ciencia y la tecnología en diabetes pasa por conseguir simular el funcionamiento del páncreas mediante un dispositivo externo que pueda regular de modo eficaz y transparente para el paciente el equilibrio entre la insulina y la glucosa dentro de nuestro cuerpo.

Diversos proyectos y empresas han estado trabajando en ello durante años para conseguir lo que sería sin duda la piedra filosofal de la tecnología en diabetes.

Conseguir un dispositivo automático que no requiera casi de intervención humana y regule la glucosa las 24 horas del día. Pero ¿cómo lograr ese deseado fin?

Foto: salud-hoy.com

Los componentes del sistema

Un sistema de páncreas artificial pasa por la unión combinada de tres sistemas complejos e independientes; la bomba de infusión continua de insulina, un sensor de medición continua de glucosa en la sangre y un software inteligente con la programación.

  1. En cuanto a la bomba de insulina, sería básicamente como las bombas que conocemos en la actualidad. Mediante un catéter, la insulina se inocula de manera constante en el cuerpo siguiendo las indicaciones de la bomba.
  2. Por otro lado, un sistema de medición continua de insulina que mediría la glucosa circulante y enviaría dichos datos a la bomba para que esta pueda tomar decisiones. Actualmente los sistemas más extendidos y precisos de medición continua MGC constan de un parche adhesivo que integra el transmisor y el sensor propiamente dicho, y una unidad receptora que recoge los datos (en este caso sería la propia bomba de insulina). Un pequeño filamento poco más grueso que un cabello humano es inoculado bajo la piel mediante un sencillo aplicador. Por encima del filamento con el sensor se adhiere el transmisor. A la vista queda una especie de parche, que envía de manera inalámbrica las glucemias a la bomba cada pocos minutos.
  3. En tercer lugar está el elemento más importante de estos sistemas de páncreas artificial: el software con la programación que incluye los algoritmos necesarios para que la bomba de insulina tome las decisiones a cada segundo. Este es el elemento más difícil de conseguir y el que a día de hoy aún no se ha logrado implementar en ninguna solución a nivel comercial.

¿Cómo funciona?

El llamado páncreas artificial utiliza básicamente los datos que le proporciona el sensor de medición continua.

Con las glucemias obtenidas por el sensor, el sistema dibuja una curva de glucemia a tiempo real. Con esta información elabora una tendencia predictiva.

Esta tendencia es la base que le sirve para tomar decisiones, ya sea bajando el ritmo de infusión basal como aumentándolo si es necesario. Por tanto, el usuario sólo debería encargarse de administrarse los bolos en las comidas. Esta sería la primera versión de páncreas artificial que saldría al mercado previsiblemente en los próximos dos o tres años. Diversas marcas del sector están ya realizando ensayos clínicos y los resultados son más que positivos.

¿Cuál es el futuro?

Sin duda, el objetivo último de estos sistemas (también llamados de bucle cerrado) es gestionar la glucemia del usuario las 24 horas de manera global, tanto entre horas (la parte más sencilla) como en las comidas, un terreno aún incipiente y en el que varios proyectos ya están trabajando con buenos resultados.

El futuro pasa por conseguir un dispositivo que no requiera nuestra vigilancia durante el día a día en lo relativo a las comidas. Sin necesidad de indicar carbohidratos. Ni de reprogramar ni modificar las tasas de infusión. La bomba lo hace sola.

Sólo nos preocuparemos de asuntos como cambiar el reservorio cuando se termine, sustituir la batería o cambiar el sensor de MCG.

Vivimos un interesante momento de evolución tecnológica en esta área y muy pronto tendremos noticias interesantes en este deseado campo de las bombas de bucle cerrado.